Diseñar para que ocurriera el flechazo
La mayoría de las personas no adopta un gato porque entre en una protectora.
Lo hace cuando crea un vínculo con él.
Ese fue el punto de partida de este proyecto.
El objetivo no era diseñar una cafetería temática, sino crear un espacio donde personas y gatos pudieran convivir el tiempo suficiente para que surgiera esa conexión que muchas veces termina en una adopción.
Cada decisión respondía a esa idea.
La distribución permitía que los gatos se movieran libremente sin invadir las zonas de descanso. Los recorridos invitaban a permanecer más tiempo en el espacio y a interactuar de forma natural con los animales. Los colores suaves, la madera y la iluminación ayudaban a reducir el estrés, tanto de los visitantes como de los propios gatos.
El diseño dejaba de ser un elemento estético para convertirse en una herramienta al servicio de una causa.
Porque cuando un espacio genera calma, confianza y tiempo compartido, las personas dejan de ver un gato.
Empiezan a imaginarlo en su casa.
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