En zonas como La Cañada, La Eliana, Maravisa o San Antonio de Benagéber, es común encontrar viviendas unifamiliares construidas entre los años 60 y 80. AL MENOS EN VALENCIA.
Muchas de ellas tienen precios más asequibles que una casa nueva o reformada, pero generan dudas:
👉 “¿Valdrá la pena invertir en ella?”
👉 “¿Me voy a meter en una reforma interminable?”
👉 “¿Y si al final me sale más caro que una vivienda nueva?”
Mi respuesta, es clara: sí, valen la pena. Pero hay que saber ver su potencial y planificar bien la reforma.
🧱 ¿Qué tienen en común estas viviendas?
Estructura sólida: su construcción es robusta y permite redistribuir sin miedo.
Líneas rectas y techos planos: son casas prácticas, sin elementos decorativos complicados, lo cual facilita modernizarlas.
Buena superficie de parcela: algo cada vez más difícil de encontrar en viviendas nuevas.
Espacios compartimentados: muchas veces con pasillos largos, cocinas cerradas y un exceso de tabiques.
Carpinterías antiguas y poca eficiencia energética, pero con posibilidad de mejora.
🔧 ¿Qué se puede hacer?
Aquí es donde entra el interiorismo estratégico. Estas viviendas tienen una gran base para trabajar, y con una reforma bien pensada pueden convertirse en hogares actuales, cómodos y con muchísimo carácter. Algunos ejemplos:
Unificar espacios para lograr un gran salón-comedor-cocina conectado con el jardín.
Rediseñar la distribución para ganar funcionalidad, eliminar pasillos innecesarios y mejorar la conexión entre estancias.
Modernizar materiales y acabados: suelos continuos, carpintería exterior de aluminio o PVC, revestimientos cerámicos modernos…
Actualizar iluminación y climatización pensando en confort y eficiencia energética.
Diseñar jardines, porches o patios interiores como una extensión del interior.
🌟 ¿Y la estética?
No todo es derribar: en muchos casos se pueden mantener o reinterpretar elementos originales que aporten identidad:
Celosías de hormigón típicas de los 70 reinterpretadas con color.
Muros bajos o barandillas de obra convertidos en bancos o jardineras.
Usar colores y texturas que respeten el espíritu Mid Century pero lo actualicen: tierras claras, naranjas suaves, verdes olivo, maderas cálidas…
💬 Conclusión
Una vivienda unifamiliar de los años 70 no es una casa pasada de moda. Es una base con carácter, donde se puede proyectar un hogar contemporáneo adaptado a ti, a tu estilo de vida y a tus gustos.
La clave está en ver más allá de los acabados antiguos y confiar en un diseño que combine buen criterio, funcionalidad y emoción.
¿Te estás planteando comprar una vivienda para reformar?
📩 Escríbeme y analizamos juntas su potencial antes de tomar una decisión.







