Una de las fases más delicadas (y emocionantes) de una reforma es elegir los materiales.
Pero también es donde más dudas surgen: ¿qué suelo aguanta más? ¿Esta encimera se raya? ¿Esto resbala? ¿Combina con lo otro?
Piensa en cómo vives
No todos los materiales sirven para todos. Antes de elegir, hazte estas preguntas:
¿Tienes niños o mascotas?
¿Te gusta andar descalza?
¿Cocinas a diario o poco?
¿Prefieres limpieza rápida o estética pura?
Algunas combinaciones seguras y duraderas
Suelo: porcelánico de gran formato con textura cálida (imitación piedra o madera técnica).
Baños: revestimiento continuo en paredes, con zonas de contraste (como un mosaico en la ducha).
Encimeras: porcelánico o compactos minerales en tonos topo, beige rosado o verde suave.
Equilibrio entre estética y resistencia
Hay materiales preciosos pero poco prácticos (como el mármol en la cocina). Si te gusta su estética, busca alternativas técnicas que lo imiten pero sean más funcionales.
Un buen interiorista te ayuda a crear una paleta coherente de suelo, paredes, encimera y textiles, sin que todo sea del mismo color pero manteniendo una armonía general.







