El Mediterráneo no siempre es azul
Cuando pensamos en una casa mediterránea, casi todos imaginamos lo mismo: paredes blancas, detalles azules y materiales naturales.
Pero el Mediterráneo no es un estilo.
Es un lugar.
Y las personas que viven en él no tienen por qué compartir la misma personalidad.
Ese fue el punto de partida de este proyecto.
El objetivo no era diseñar un dormitorio diferente por llamar la atención, sino demostrar que una vivienda puede seguir dialogando con la luz mediterránea sin renunciar a la identidad de quienes la habitan.
En lugar de recurrir a la combinación habitual de blancos y azules, el proyecto apuesta por una paleta de tonos rosados que transforma la forma en que la luz natural recorre el espacio a lo largo del día. La estructura de madera vista aporta calidez y equilibrio, mientras que los textiles y las piezas cuidadosamente seleccionadas construyen una atmósfera acogedora y llena de personalidad.
Porque el verdadero lujo no consiste en repetir un estilo asociado a un lugar.
Consiste en crear una casa que solo podría pertenecer a quienes viven en ella.







